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Una vez de destripadas y separadas
de la espina, lavarlas con abundante
agua fría hasta que se desangren
del todo o empiece a blanquear la
carne. Entonces se le añade
el vinagre más blanco posible
y la sal. Se mantienen así
durante una hora. No es necesario
tenerlas más en vinagre porque
se secarán. |
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